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Reinventando mi zona de confort.

Sobre la importancia que tiene tomar decisiones que te zarandean, sin miedo al mareo que sabes vendrá después.

Hace ya varios años que decidí abandonar mi zona de confort. Pasé 10 años en una fantástica compañía como IKEA, donde he tenido la oportunidad de desarrollarme profesionalmente, convertirme en lo que soy hoy, conocer a otro grupo de personas que hoy considero mi familia con las que comparto una forma de hacer las cosas diferente, unos valores... Una compañía que me ofreció la oportunidad de crecer en aquello que desde hace casi 20 años me apasiona: ayudar al crecimiento de los negocios aprovechando las oportunidades de un ecosistema cada vez más tecnológico.


Pero me encontraba estancado, mi mente quería correr más, sentía que lo que ocurría fuera de la caja azul iba infinitamente más deprisa y que no iba a cambiar esta situación... Mi cuerpo se encontraba muy a gustito, acomodado al status quo y estaba preparado para aguantar lo que fuera... Así que, finalmente hice caso a mi corazón y decidí emprender una nueva aventura.

mi zona de confort, es ahora más una parada del metro, una estación de tren donde cojo aire para tomar decisiones que me llevarán a lugares inexplorados


Lo importante es la esencia.

Desde entonces, lo único que he mantenido y que para mí no es negociable es mi esencia, lo que aquellas personas que me conocen, los que han trabajado conmigo, siempre han destacado: mi capacidad de liderar con el ejemplo, de hacer crecer a las personas como parte fundamental del crecimiento del negocio. Pero el resto ha cambiando. Ya no veo las cosas con la misma perspectiva, de hecho, la perspectiva cambia constantemente y esto hace que me pueda adaptarme muy rápidamente a todo tipo de contextos, de personas, a la incertidumbre de lo que pueda ser... y sigo siendo yo mismo, fiel a lo que me hace único y que tantos éxitos me ha hecho tener.


Lo que nos rodea cambia constantemente.

Existen muchos artículos y estudios que hablan sobre cómo tolerar, aceptar y gestionar la incertidumbre como uno de los factores clave en un contexto tan cambiante como el que vivimos... y no puedo estar más de acuerdo. En estos últimos años, a parte de conocer a personas realmente interesantes, grandes profesionales, he podido participar diferentes proyectos, con diferentes tipos de compañías y he comprobado en primera persona, la necesidad de estar en constante evolución.


Por este motivo, decidí hace tiempo reinventar mi zona de confort, porque la que tenía, ya no valía de nada.

De hecho, mi zona de confort actualmente es más una parada del metro, una estación de tren donde cojo aire para tomar decisiones que me llevarán a lugares inexplorados. Llego, exploro, aporto y me obligo a tomar nuevas decisiones, que me llevarán a otros lugares maravillosos que explorar.., y cuanto más exploro más aporto, y cuanto más aporto más quiero explorar... Y tengo asumido que cometeré errores porque sino, ¡quién coño aprende!


Lo más importante es seguir en el camino, cogiendo otros trenes, llegando a nuevas estaciones y descubriendo cosas nuevas, no parar nunca...



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